septiembre 24th, 2009Ya en desnudez total

Idea Vilariño

Ya en desnudez total
extraña ausencia
de procesos y fórmulas y métodos
flor a flor,
ser a ser,
aún con ciencia
y un caer en silencio y sin objeto.

La angustia ha devenido
apenas un sabor,
el dolor ya no cabe,
la tristeza no alcanza.

Una forma durando sin sentido,
un color,
un estar por estar
y una espera insensata.

Ya en desnudez total
sabiduría
definitiva, única y helada.

Luz a luz
ser a ser,
casi en amiba,
forma, sed, duración,
luz rechazada.

septiembre 21st, 2009Ya no – Idea Vilariño

Idea Vilariño

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

septiembre 21st, 2009Idea Vilariño

Idea VilariñoPoeta, crítica de literatura, compositora de canciones, traductora, educadora; nació en Montevideo, Uruguay, 1920. Se inicia poéticamente con un cuaderno: “La suplicante”; en 1947, aparece una nueva recopilación de poemas firmado “Idea” y que contiene méritos y logros muy similares a los del álbum anterior.

En 1947, tras cinco poemas: “Cielo y cielo”, que servirán de introducción al mundo sombrío de sus creaciones mayores. En 1949, agrega un poema: “Paraíso perdido” a las anteriores entregas de poemas y se instalará así, en el libro “Paraíso perdido”, la poemática dolorosa y angustiante de Idea.

En 1950 y 1951, editará dos veces: “Por un aire sucio”. Y en 1955, su libro más importante: “Nocturnos”, que se reeditará nuevamente en 1963. En 1989, Casa de las Américas le edita Nocturnos del pobre amor, cuya selección corrió bajo la responsabilidad de Yoel Mesa Falcón

Su labor de crítica literaria la ejerció en revistas nacionales y extranjeras. Entre las primeras se cuentan: Clinamen, Número (cuya primera época codirigió junto a Mario Benedetti, Sarandí Cabrera, Manuel A. Claps y Emir Rodriguez Monegal ), Marcha, Asir, Brecha. Entre las segundas se destacan: Plural y Texto Crítico (México), Casa de las Américas (Cuba). En los años 1966 y 1984, ofició como jurado del Concurso Casa de las Américas en La Habana, categoría Poesía.

Le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura en 1966 pero renunció al mismo – según adujo en carta pública al Ministro de Instrucción de la época -, por discrepancias sobre la integración de los jurados. En 1987 obtuvo el ” Premio a la labor intelectual, José Enrique Rodó “, otorgado por la Intendencia Municipal de Montevideo. En 1994 recibió la medalla ” Haydée Santamaría ” siendo la primer mujer en recibir tal distinción.

La Universidad Complutense de Madrid la becó durante un mes en 1993. Asimismo rechazó en dos ocasiones la Beca Gugennheim.

Las venas abiertas de América LatinaLas venas abiertas de América Latina es un ensayo periodístico (este libro, como muchos de Eduardo Galeano, es difícil de definir a que género pertenece) que contiene crónicas y narraciones que dan pruebas del constante saqueo de recursos naturales que sufrió el continente latinoamericano a lo largo de su historia a manos de naciones colonialistas (siglo XV al siglo XIX) e imperialistas (siglo XX en adelante).

El libro se publicó en el año 1971, a comienzos de una década plagada de enfrentamientos políticos e ideológicos en Latinoamérica.

El autor aseguró más de una vez que no se arrepiente en nada de lo que escribió en este libro. Algunos latinoamericanos han llegado a llamar el libro como la Biblia Latinoamericana.

La información que se encuentra en este libro hace de éste un elemento educativo.

Descargar “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano en PDF

Para seguir navegando:
Las venas abiertas de América Latina en la Wikipedia

Mario Benedetti

Era la última hormiga de la caravana, y no pudo seguir la ruta de sus compañeras. Un terrón de azúcar había resbalado desde lo alto, quebrándose en varios terroncitos. Uno de éstos le interceptaba el paso. Por un instante la hormiga quedó inmóvil sobre el papel color crema. Luego, sus patitas delanteras tantearon el terrón. Retrocedió, después se detuvo. Tomando sus patas traseras como casi punto fijo de apoyo, dio una vuelta alrededor de sí misma en el sentido de las agujas de un reloj. Lee el resto de esta entrada »

Mario Benedetti

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
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Mario Benedetti

A esta altura ya nadie me nombra por mi nombre: Octavio. Todos me llaman abuelo. Incluida mi propia hija. Cuando uno tiene, como yo, ochenta y cuatro años, qué más puede pedir. No pido nada. Fui y sigo siendo orgulloso. Sin embargo, hace ya algunos años que me he acostumbrado a estar en la mecedora o en la cama. No hablo. Los demás creen que no puedo hablar, incluso el médico lo cree. Pero yo puedo hablar. Hablo por la noche, monologo, naturalmente que en voz muy baja, para que no me oigan. Hablo nada más que para asegurarme de que puedo. Total, ¿para qué? Afortunadamente, puedo ir al baño por mí mismo, sin ayuda. Lee el resto de esta entrada »

Eduardo Galeano

Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.
Cuando me viene el desánimo, me hace bien recordar una lección de dignidad del arte que recibí hace años, en un teatro de Asis, en Italia. Lee el resto de esta entrada »

Eduardo Galeano

En 1992 hubo un plebiscito en Amsterdam. Los habitantes de la ciudad holandesa resolvieron reducir a la mitad el espacio, ya muy limitado, que ocupan los automóviles. Tres años después, se prohibió el tránsito de autos privados en todo el centro de la ciudad italiana de Florencia, prohibición que se extenderá a la ciudad entera a medida que se multipliquen los tranvías, las líneas del metro, las vías peatonales y los autobuses. Lee el resto de esta entrada »

 

Eduardo Galeano

Julio César Puppo, llamado El Hachero, y Alfredo Gravina, se encontraron al anochecer, en un café del barrio de Villa Dolores. Así, por casualidad, descubrieron que eran vecinos:
—Tan cerquita y sin saberlo.
Se ofrecieron una copa, y otra. Lee el resto de esta entrada »

Especial Día de la Memoria - 24 de marzo


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