Luis Cernuda
Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día
flores en el jardín de un diminuto bolsillo.
Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.
Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena,
arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.
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Luis Cernuda
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
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El vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, inauguró hoy el IV Festival Internacional de Poesía que se celebra en la ciudad colonial de Granada, situada en el Pacífico, a 45 kilómetros al sureste de Managua.
En su discurso, ofrecido al aire libre en la Plaza de los Leones, contiguo a la Catedral de Granada, Morales Carazo dio la bienvenida a los más de 100 poetas de 50 países que participan en ese evento, dedicado al vate nicaragüense Salomón de la Selva (1893-1959).
“Reciban la más cordial bienvenida a nombre del Gobierno que preside Daniel Ortega”, afirmó Morales Carazo, al dirigirse a los bardos en una plaza atiborrada de poetas y amantes del parnaso.
El vicepresidente reafirmó en su discurso que “un pueblo sin poetas no tendría quien cantara sus glorias y hazañas, sus tragedias y desgracias”.
“Sería un pueblo sin profetas, sin faros ni -”torres de Dios”- como dijo el panida”, continuó el dignatario.
Morales Carazo también advirtió que el país que “no respete y ame a sus poetas, y los gobernadores que se divorcien de los intelectuales están condenados a caminar a ciegas en las tinieblas”.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha sido criticado por un sector de poetas nicaragüenses por no asistir a esos eventos.
En otra parte de su discurso, el vicepresidente elogió a Salomón de la Selva y a los otros vates nicaragüenses a quienes han dedicado el festival.
Asimismo, saludó a la poetisa y escritora nicaragüense Gioconda Belli, por haber ganado el premio Biblioteca Breve de Novela 2008 de la editorial española Seix Barral.
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Comienzan las actividades del festival internacional de poesía con la inscripción de poetasFestival Internacional de Cine de Mar del Plata 2011Más de 100 poetas de 51 países participarán en el IV Festival de Poesía
La XVII Feria Internacional del Libro de Cuba abrirá sus puertas el próximo miércoles, con la participación de representantes de 31 países y la cultura de la región española de Galicia como invitada de honor
En esta edición, los lectores habaneros no han tenido que esperar la apertura de la feria en su sede habitual en la antigua fortaleza San Carlos de La Cabaña, y desde el pasado fin de semana han acudido a las librerías para adquirir nuevos libros entre los cerca de 400 títulos traídos.
La literatura infantil ha tenido una elevada demanda, según los organizadores de la cita editorial.
En esta edición de la Feria está prevista la participación de 90 casas editoriales extranjeras, con presencia destacada de España, México y Perú y la comercialización de más de ocho millones de ejemplares de variados géneros literarios y de temas especializados, incluida la ciencia, la técnica y la historia.
A su animación contribuirán editores, escritores, académicos y libreros de Chile, Venezuela, Colombia, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Guatemala, Uruguay, Alemania, Italia y Grecia, entre otros países, y en particular, una numerosa delegación de Galicia, la región autónoma del noroeste español.
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Antonin Artaud
Publicado en “La Révolution Surréaliste”, Nº 2 (1925)
El mundo fisíco todavía está allí. Es el parapeto del yo el que mira y sobre el cual ha quedado un pez color ocre rojizo, un pez hecho de aire seco, de una coagulación de agua que refluye.
Pero algo sucedió de golpe.
Nació una aborrecencia quebradiza, con reflejos de frentes, gastados, y algo como un ombligo perfecto, pero vago y que tenía color de sangre aguada y por delante era una granada que derramaba también sangre mezclada con agua, que derramaba sangre cuyas líneas colgaban; y en esas líneas, círculos de senos trazados en la sangre del cerebro.
Pero el aire era como un vacío aspirante en el cual ese busto de mujer venía en el temblor general, en las sacudidas de ese mundo vítreo, que giraba en añicos de frentes, y sacudía su vegetación de columnas, sus nidadas de huevos, sus nudos en espiras, sus montañas mentales, sus frontones estupefactos. Y, en los frontones de las columnas, soles habían quedado aprisionados al azar, soles sostenidos por chorros de aire como si fueran huevos, y mi frente separaba esas columnas, y el aire en copos y los espejos de soles y las espiras nacientes, hacia la línea preciosa de los seno, y el hueco del ombligo, y el vientre que faltaba.
Pero todas las columnas pierden sus huevos, y en la ruptura de la línea de las columnas nacen huevos en ovarios, huevos en sexos invertidos.
La montaña está muerta, el aire esta eternamente muerto. En esta ruptura decisiva de un mundo, todos los ruidos están aprisionados en el hielo; y el esfuerzo de mi frente se ha congelado.
Pero bajo el hielo un ruido espantoso atravesado por capullos de fuego rodea el silencio del vientre desnudo y privado de hielo, y ascienden soles dados vuelta y que se miran, lunas negras, fuegos terrestres, trombas de leche.
La fría agitación de las columnas divide en dos mi espíritu, y yo toco el sexo mío, el sexo de lo bajo de mi alma, que surge como un triángulo en llamas.
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Junto a mí, el dios-perro – Antonin ArtaudAntonin ArtaudReencuentro con Hesse y Artaud
Antonin Artaud
Junto a mí, el dios-perro, y su lengua
atravesando como una flecha la costra
del doble cráneo abovedado
de la tierra que lo escuece.
He aquí el triángulo de agua
caminando con su paso de chinche,
pero que bajo la chinche ardiente
se da vuelta como un cuchillo.
Bajo los senos de la tierra odiosa
la perra-dios se ha retirado,
senos de tierra y de agua helada
que hacen pudrir su lengua hueca.
He aquí la virgen-del-martillo,
para moler los sótanos de tierra
cuyo horrible nivel el cráneo
del perro estelar siente subir.
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Antonin ArtaudTexto surrealista – Antonin ArtaudReencuentro con Hesse y Artaud
Arthur Rimbaud
Mientras descendía por Ríos impasibles,
sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
Los Pieles Rojas gritones los tomaron por blancos,
clavándolos desnudos en postes de colores.
No me importaba el cargamento,
fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el lío de los remolcadores,
los Ríos me dejaron descender donde quisiera.
En los furiosos chapoteos de las mareas,
yo, el otro invierno, más sordo que los cerebros de los niños,
¡corrí! y las Penínsulas desamarradas
jamás han tolerado juicio más triunfal.
La tempestad bendijo mis desvelos marítimos,
más liviano que un corcho dancé sobre las olas
llamadas eternas arrolladoras de víctimas,
¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!
Más dulce que a los niños las manzanas ácidas,
el agua verde penetró mi casco de abeto
y las manchas de vinos azules y de vómitos
me lavó, dispersando mi timón y mi ancla.
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Soneto de las vocales – Arthur RimbaudArthur RimbaudInfancia – Arthur Rimbaud
Arthur Rimbaud
En el bosque hay un pájaro, su canto os detiene y ruboriza.
Hay un reloj que no suena.
Hay una hondonada con un nido de bestias blancas.
Hay una catedral que desciende y un lago que sube.
Hay un pequeño carruaje abandonado en la espesura que baja corriendo por el sendero, lleno de cintas.
Hay una banda de cómicos en trajes de teatro, percibidos en el camino a través de los confines del bosque.
Hay, en fin, cuando uno tiene hambre y sed, alguien que os expulsa.
(…)
Soy el santo, en oración en la terraza, cuando las bestias llegan hasta el mar de Palestina.
Soy el sabio en el sillón sombrío. Las ramas y la lluvia golpean la ventana de la biblioteca.
Soy el caminante de la ancha carretera entre los bosques enanos; el rumor de las esclusas cubre mis pasos. Por largo tiempo veo la melancólica lejía del poniente.
Sería gustoso el niño abandonado en el muelle que partió hacia la alta mar, el pajecillo que sigue la alameda cuya frente toca el cielo.
Los senderos son ásperos. Los montículos se cubren de retamas. El aire está inmóvil. ¡Que lejos los pájaros y las fuentes! Tiene que ser el fin del mundo, si avanzamos.
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Soneto de las vocales – Arthur RimbaudArthur Rimbaud también fue periodistaUna temporada en el infierno (fragmento) – Arthur Rimbaud
Arthur Rimbaud
A negra, E blanca, Y roja, U verde, O azul: vocales,
algún día diré vuestro origen secreto;
A, negro corsé velludo de moscas relucientes
que se agitan en torno de fetideces crueles,
golfos de sombra; E, candor de nieblas y de tiendas,
lanzas de glaciar fiero, reyes blancos, escalofríos de umbelas;
I, púrpura, sangre, esputo, reír de labios bellos
en cóleras terribles o embriagueces sensuales;
U, ciclos, vibraciones divinas de los mares verduscos,
paz de campo sembrado de animales, paz de arrugas
que la alquimia imprimió en las frentes profundas;
O supremo clarín de estridencias extrañas,
silencio atravesado de Angeles y de Mundos;
O, la Omega, el reflejo violeta de sus Ojos!
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Arthur RimbaudInfancia – Arthur RimbaudArthur Rimbaud también fue periodista
Arthur Rimbaud
“Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín en el que todos los corazones se abrían, en el que todos los vinos se escanciaban.
Una tarde, me senté a la Belleza en las rodillas. – Y la encontré amarga. – Y la cubrí de insultos.
Me armé contra la justicia.
Escapé. ¡Oh brujas, miseria, odio: a ustedes se les confió mi tesoro!
Logré que se desvaneciera en mi espíritu toda la esperanza humana. Sobre toda alegría, para estrangularla, salté como una fiera, sordamente.
Llamé a los verdugos para, mientras perecía, morder las culatas de sus fusiles. Llamé a las plagas para ahogarme en la arena, en la sangre. La desgracia fue mi dios. Me tendí en el lodo. Me dejé secar por el aire del crimen. Y le hice muy malas pasadas a la locura.
Y la primavera me trajo la horrorosa risa del idiota.
Ahora bien, últimamente, habiendo estado a punto de soltar el último ¡cuac!, se me ocurrió buscar la clave del antiguo festín, en el que había, quizá, de recobrar el apetito.
La caridad es esa clave. – ¡Semejante inspiración demuestra que todo fue un sueño!
“Seguirás siendo hiena, etc.”, exclama el demonio que de tan amables adormideras me coronó. “Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoísmo, y todos los pecados capitales.”
¡Ah! Ya he aguantado demasiado: – Pero, querido Satanás, te lo suplico, menos irritación en la pupila. Y mientras van llegando las pequeñas cobardías que faltan, para ti, que tanto valoras en el escritor la carencia de facultades descriptivas o instructivas, arranco unas cuantas páginas repelentes de mi cuaderno de condenado.”
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Soneto de las vocales – Arthur RimbaudArthur Rimbaud también fue periodistaArthur Rimbaud